Un tanto envuelto en suspenso de Dani Gómez a cinco minutos del 90, otorgó al Real Zaragoza el primer punto de la temporada, y una gran dosis de alivio que no debería ocultar las graves carencias del equipo tanto en el campo como en los despachos. A pesar de la victoria, es importante reflexionar sobre lo que funcionó y lo que no en este partido, y tomar decisiones que impulsen al equipo a un nuevo nivel.
El partido contra el Castellón fue un verdadero desafío para el equipo aragonés. Por momentos, parecía que el Zaragoza era un pelele en manos de sus adversarios y el resultado pudo haber sido muy diferente si no fuera por la falta de puntería de los jugadores del Castellón. Sin embargo, en los momentos clave, el Zaragoza demostró que tiene una fortaleza y garra que no se pueden subestimar.
El plan de juego del Zaragoza estaba claro desde el principio: aguantar, resistir y esperar. Con un 5-4-1, el debutante Insua se unió a Radovanovic y Saidu para proteger la portería, mientras que Bazdar se desempeñó como única referencia ofensiva. pero la táctica era clara, hubo algunos jugadores que no cumplieron su función adecuadamente.
Uno de los mayores desafíos del partido fue el trabajo de Francho y Saidu en el lado izquierdo del campo. A pesar de su esfuerzo, la falta de ayuda de Aketxe fue evidente. El vasco, que había recuperado su puesto de titular, no mostró el altruismo, la intensidad y la energía que se necesitaban en ese momento. Fue una sorpresa verlo en la alineación, y su presencia en el campo no aportó mucho al equipo.
Durante los primeros quince minutos del partido, el Castellón puso en aprietos al Zaragoza, y el portero Cipenga fue la gran estrella al salvar su portería en varias ocasiones. Parecía que el equipo aragonés estaba en peligro, y el larguero fue su gran aliado. Sin embargo, el Zaragoza comenzó a despertar y poco a poco se adueñó del partido.
La primera vez que realmente se acercaron a la portería rival fue en el minuto 30, cuando el defensa Cámara marcó un gol, pero que fue anulado por fuera de juego. Poco después, Aketxe tuvo una ocasión casi desde el centro del campo, pero el arquero del Castellón, Amir, estuvo a la altura del desafío.
A medida que avanzaba el partido, el Zaragoza empezó a tener más confianza y se fue acercando a la portería del Castellón. Fue entonces cuando el equipo local aprovechó la oportunidad e hizo un ataque sorpresa por la cuadrilla izquierda, dejando a Cipenga solo frente al portero. A pesar de los esfuerzos de Radavanovic para evitar el gol, el Castellón logró adelantarse en el marcador.
Este gol fue un reflejo de los merecimientos de ambos equipos, pero fue un golpe duro para el Zaragoza. felizmente, el técnico Gabi supo reaccionar y hacer cambios importantes en el equipo. Aketxe, que tuvo una actuación decepcionante, fue reemplazado por Paulino y poco después, Dani Gómez y Valery entraron al campo por Moyano y Guti, respectivamente.
Estos cambios dieron un nuevo aire al equipo, que ahora jugaba con un 4-4-2. El mediocentro Saidu demostró su liderazgo y se convirtió en una de las figuras más destacadas del partido. A pesar de que el Castellón intentó mantener su ventaja, Saidu tuvo un latigazo espectacular que se estrelló en